Por qué aprender oficios nos ahorra dinero

Los oficios son pequeños trabajos que no necesitan de una capacitación previa sumamente alta para poder ser ejercidos. Es impresionante poder notar la cantidad de objetos que hay en el mundo que requieren algún mantenimiento o reparación, y que las alternativas para repararlos o para fabricar con nuestras propias manos, están más cerca de lo que creemos.

Aprender algún oficio, además de facilitarnos o hacernos el camino menos tedioso en el futuro, son procesos que nos hacen trabajar más adecuadamente el cerebro, debido a que son nuevos conocimientos los que se están depositando allí. ¿Por qué podemos decir que los oficios nos ayudan en nuestros ahorros? en seguida explicaremos cómo esto es posible:

SOMOS NUESTRO AUXILIO… ¡EN TODO!

Desde aprender a tejer, instalar sistemas para los ordenadores, hacer repostería o reparar algún artilugio, todo comienza a centrarse en el poder de nuestras manos, lo que nos ayuda a no tener que buscar a otros personas que lo hagan. En los casos en los que haya algún inconveniente en nuestro hogar y no tengamos el dinero para llamar a algún especialista en el área, nosotros mismo podremos resolver ese problema y no buscar el préstamo de algún amigo para salir de la situación. Poniendo un ejemplo más cotidiano: un quiebre o desagüe en alguna tubería Finlandia, ya no sería razón para llamar a un fontanero, debido que, con las herramientas y conocimientos requeridos, la solución puede ser más práctica de lo que podemos creer.

APRENDER ES GRATIS

Con todas las plataformas de internet que el mundo tiene hoy día, parece ser que ninguna pregunta se queda sin respuesta. Internet tiene todo, y entre ese conglomerado de respuestas y soluciones, el portal de vídeos YouTube.com es una de las mejores ventanas para agregar y recibir contenido de todo tipo: muchos tutoriales enseñan desde descargar una aplicación para el móvil hasta reparar la turbina de un avión, por hacer una comparativa.

Muchas personas aprovechan estos portales web para subir contenido en el que expliquen cómo se hacen reparaciones, recetas, trabajos pequeños, entre otros, y estas publicaciones, además de estar al alcance de todos por igual, a veces son la ayuda final que las personas suelen tener para hacer labores pequeñas.

El dinero que ahorramos nos puede ser útil para todo. Cuando aplicamos los conocimientos de algún oficio, no solamente podemos evitarnos un gasto para que alguien más lo haga, sino que, además, podemos convertir ese oficio en una fuente de ingresos. Esta opción es genial para los adultos mayores en etapa de jubilación, debido a que esto los mantiene con la mente activa y produciendo más dinero. Para los jóvenes, por otro lado, estos pequeños oficios (en especial los relacionados a la tecnología) tienen un campo más amplio, con una alta demanda, especial para los recién graduados o para los que quieren comenzar a manejar su propio capital.

Aprender nos ayuda en todo, pero lo mejor es cuando ese aprendizaje lo convertimos en acciones que, además de impedir que paguemos por hacerlas, también podemos efectuarlas y apuntarlas a un norte de producción ‘alternativa’ de ingresos monetarios.